13 may 2016

Let it be

Relámpagos de añoranza por la ventana y truenos de carcajadas que se oyen de lejos, como si el viento me las trajera desde casa. Máquinas de coser que se han empeñado en hacerme la vida imposible y que cosen torcido, aunque solo mis retales. 
Apilar montones de telas y encontrarle el gusto a desovillar los ovillos de hilos enredados. Mujeres que siguen siendo extrañas pero que te dan abrazos cuando más te apetece que te den uno. Y sin tan siquiera pedirlo.
Sonrisas a primera hora de la mañana y el intento fallido de entablar conversaciones que acaban siendo risas y gestos cargados de bondad.

Todo está siendo un poco raro, como ver una película codificada sin subtítulos. Pero maravilloso al mismo tiempo. Es sumergirte en una cultura tan parecida a la nuestra que a veces asusta y a la vez tan diferente que te encandila. Es poder vivir y apreciar el gran momento que ha vivido toda una comunidad entera; hasta hace tan solo dos días NO ERA LEGAL el matrimonio homosexual. Me parece increíble que en pleno siglo XXI y en un país Europeo como es Italia esto siguiera permitiéndose. Pero me parece aún más increíble haver podido estar presente en este momento y ver cada mañana la bandera de colores colgada en el edificio de al lado del Duomo.

Maravilloso. No hay palabra mejor para describir este momento.


Carla.

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